31 de agosto de 2026 2 min de lectura
Firmar un alquiler es rápido; deshacer un mal alquiler no lo es. Estos son los puntos que, en la práctica, generan la mayoría de los desacuerdos entre propietario e inquilino, y que se pueden despejar antes de firmar.
1. Quién es el que firma
Confirma que quien firma es el propietario o alguien con poder vigente para hacerlo. Pide el documento de propiedad y la cédula. Si firma un apoderado, pide el poder y revisa la fecha: un poder vencido no sirve.
2. Qué entra y qué no entra en el canon
El canon mensual, la fecha de pago, la moneda y el método deben estar escritos. Aparte, tiene que quedar claro quién paga condominio, agua, electricidad, internet y mantenimiento de áreas comunes. Es el punto que más discusiones causa a los tres meses.
3. El estado del inmueble, por escrito
Un inventario con fotos, firmado por las dos partes el día de la entrega, evita que al salir se discuta si esa mancha ya estaba. Incluye electrodomésticos, llaves, controles y el estado de la pintura.
4. El depósito
Cuánto es, dónde queda y en qué condiciones se devuelve. Escribe el plazo de devolución después de entregar el inmueble.
5. Duración, prórroga y aviso
Fecha de inicio, duración, si hay prórroga automática y con cuántos días de antelación hay que avisar si alguna de las partes no quiere continuar.
6. Reparaciones
La regla práctica: lo estructural es del propietario, lo de uso diario es del inquilino. Escríbanlo con ejemplos concretos —una tubería rota no es lo mismo que una bombilla— para no depender de la interpretación de nadie.
Conclusión
Ninguno de estos puntos requiere un abogado para revisarse, pero todos requieren que estén escritos. Si algo no está en el contrato, no existe.
Contenido de ejemplo. Este texto se escribió para estrenar la sección de guías del sitio y no pasó por revisión editorial de Momentum. No lo tomes como asesoría legal ni financiera: para tu caso concreto, habla con la oficina.